

Colocar una mesa de Navidad correctamente, decorarla y seguir un protocolo puede elevarla a la categoría de evento insuperable. ¡Ojo!
¡Preparados, listos, ya! Los últimos días del año están aquí y toca ultimar los detalles.
Si el menú que protagonizará estas fechas ya está pensado, ahora solo toca que sepamos por dónde empezar a organizar la mesa.
En primer lugar, colocaremos un protector de mesa impermeable que evite daños en la madera o en el cristal de nuestra mesa.
Sobre el protector, pondremos el mantel. Nuestro consejo es que utilicéis uno liso. ¿Por qué? Muy sencillo. A la hora de decorar la mesa no quedará tan recargada. Todo lo contrario, quedará más elegante.
Si disponemos de las servilletas a juego con el mantel, las utilizaremos. Si no es así, podremos elegir unas con motivos navideños o unas acordes con el color del mantel, que combinen a la perfección con el color. (De aquí también que el mantel escogido sea liso).
Los platos se colocarán en el orden que vayamos a utilizarlos. Primero el bajoplato, después el plato llano, y después el plato hondo. La función del bajoplato no es meramente decorativa, también evitará que el mantel se ensucie.
El plato de postre lo llevaremos a la mesa una vez vayamos a utilizarlo, cuando el resto de los platos se hayan retirado.

Y vamos con los cubiertos. ¿Cómo los colocamos? Las cucharas y los cuchillos se dejan a la derecha del plato, mientras que los tenedores irán a la izquierda del mismo.
Lo más apropiado es poner a la izquierda los tenedores para el pescado y la carne, por este orden, y a la derecha, de dentro hacia fuera, el cuchillo y la cuchara.

Turno ahora para las copas. Se suelen colocar tres. El orden es de izquierda a derecha. Primero se coloca la del agua, luego la del vino tinto y a continuación la del vino blanco. La copa de cava o de champán se pone en segunda fila. Concretamente, detrás de la del agua y de la del vino tinto.

En lo que respecta a la copa de licor, esta no se coloca en la mesa hasta el momento de servir el café o los postres.